lunes, octubre 23, 2006

Anesteciados

Caminamos entre sombras,
con el peso del paño,
marcado en los brazos.
Esclavos asalariados
de vacaciones pagadas,
cocteles a medias
y borracheras adormiladas.


Terminaremos atados,
condenados por eslabones
construidos con esmero
el peso del sudor sera
la única cadena.

Despues,
cuando tanto años se han perdido,
los besos negados y el vino,
dejaremos este paso,
con el vaho de la soledad
marcado en los labios.

no es fría la muerte
no es eterno el descanso,
es solo un instante,
un respiro,
el último beso cálido en la mejilla.

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